La Mujer y la Abogacía

En todas las sociedades, en todas las formas de comunidad, y especialmente en el mundo de la abogacía, quien representa los intereses del ciudadano, de cualquier miembro de la comunidad, frente al Estado, o frente a otro conciudadano, es masculino, es varonil. Y digo es pues no ha cambiado mucho desde aquel 1922 cuando dos mujeres en dos países muy diferentes accedían a la abogacía.

María Ascensión Chirivella (Valencia 1893 – México 1980) fue la primera mujer en licenciarse en Derecho en España e inscribirse en un colegio profesional y ejercer la profesión de abogada. El 12 de enero de1922 el Colegio de Abogados de Valencia la admite como abogado. Las mujeres no podían o debían utilizar el titulo en forma femenina hasta muy recientemente. Valga como dato en que mi primera colegiación en el Colegio de Abogados de Abogados de Barcelona en 1993 fui inscrita como abogado.

María Otto (1892 Weiden-Oberpfalz – 1977 München) fue la primera mujer admitida a la abogacía en Alemania. María obtuvo su doctorado en derecho por la Universidad de Würzbug en 1920. Con carácter excepcional fue admitida al segundo examen de estado de Baviera el 6 de febrero 1922, con la condición de si aprobase no podria acceder a cargo funcionarial, de la judicatura ni de organismos tributarios. Tras aprobar tambien el examen oral el 22 de junio del mismo año, se promulgo ley el 11 de julio con la que las mujeres tuvieron acceso a cargos funcionariales y de la judicatura. María fue finalmente admitida al cuerpo de “la abogacía” en Alemania el 7 de diciembre de 1922. Desde 2010 lleva su nombre el premio anual de la Asociacion de Abogados de Alemania, DAV.

Según las últimas cifras registradas en el Consejo General de la Abogacía Española, las mujeres suponen 60% de las nuevas incorporaciones y están cerca de representar la mitad de los profesionales, con un 48% del total. En la judicatura ellas suponen ya el 51% de los 5.219 magistrados en activo en todo el país, según el Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial. En cambio de los 2.866 notarios registrados, un total de 2.191 son hombres.

Lo mismo sucede con la Corte Internacional de Justicia, el órgano judicial principal de Naciones Unidas. De las 15 personas que ejercen en ella como jueces, sólo tres son mujeres: la china Xue Hanquin, la estadounidense Joan E. Donoghue y Julia Sebutinde de Uganda. No obstante, el Tribunal Penal Internacional, aunque también está presidido por un hombre, cuenta con una vicepresidenta Sanji Mmasenono Monageng de Botwana.

Encontrar mujeres en cargos de poder en los principales organismos internacionales requiere una profunda investigación, no porque las mujeres no hayan demostrado suficientes capacidades o valores, sencillamente no son apoyadas en su candidatura.

Los intentos de gobiernos como Rodriguez Zapatero, o de Merkel con una ministra en la cartera de Defensa, responden mas a oportunismo que a real apoyo a las mujeres que quieren y pueden por capacidad optar a cargos de responsabilidad.

Los padres de la Constitución de EE.UU. declararon que los derechos civiles serian igual para todos, menos los pobres, los negros y las mujeres. La Revolución Francesa tiene cuerpo de mujer, pero los Derechos del Hombre y del Ciudadano no se refería a todos los seres humanos, sino solo a los de sexo masculino.

No todos los hombres son genios como Albert Einstein, pero todos tienen las mismas oportunidades.

Hay muchas Mujeres que tienen las capacidades y la voluntad de un Einstein pero nunca podremos descubrirlo ni beneficiarnos de sus logros en las ciencias, sino se les da la oportunidad de elegir.

En las ciencias del derecho aun hay mucho por descubrir, mientras no se incorpore todas esas Mujeres que quieren pero que no tienen una oportunidad de elegir.

2 comentarios

  • José Conesa dijo:

    Que grandes verdades y que bien recordar lo que contiene el artículo del blog. Hay que defender todos los derechos, entre ellos el de elegir.

    • Catalina Garay dijo:

      Exactamente. Lo que a la mujer se le niega es el derecho a elegir en su vida. La predeterminación que la mujer sólo tiene espacio en el hogar, responde a las necesidades de sociedades de otras épocas. Prefiero a las mujeres que como decisión personal y libre eligen ejercer la profesión de Ama de Casa.

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