La responsabilidad de querer ser mayor!

Cuando somos bajitos, esos locos bajitos, soñamos con el día que seremos “mayores” para hacer todas esas cosas que siendo bajitos no nos dejan, sin saber que en realidad lo locos bajitos son perfectos : No saben mentir.

Dicen que hacerse mayor implica aprender a mentir. Yo sigo preguntándome, para qué? Qué necesidad tienen los mayores de mentir? Qué obtienen con ello? Tanto esfuerzo en la mentira es agotador, y sinceramente no veo el  beneficio pues las mentiras se deberán tapar con subsiguientes mentiras.

Si uno de esos deliciosos locos bajitos dice que él no ha sido! que él no se ha comido el chocolate, en realidad esta defendiendo su derecho a la subsistencia, instinto de supervivencia, defiende su sustento.

La mentira es definida por la Real Academia de la Lengua Española como “una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se piensa o se siente”. Si se afirma algo contrario a lo que se sabe cierto, se pretende obtener beneficio a costa de la buena fe de otros. Si se afirma algo contrario a lo que se piensa, a quien engaña es a sí mismo. Si dice ser cierto algo que no siente, a quien engaña es a sus propias emociones o sentimientos.

La mentira puede que obtenga un beneficio a corto plazo, la verdad ganará siempre las largas distancias. 

Lo lamentable es el daño que deja detrás de sí la mentira. Por mucho que la verdad con serenidad se esfuerce en rehacer la destrucción de la mentira, lo perdido en el camino no es recuperable.

Habiendo ya cumplido casi la mayoría de edad en el siglo XXI los seres humanos aún siguen creyendo en la mentira como medio para obtener aquello que pretenden, en detrimento de otros y sin miramientos de los  daños colaterales que ello pueda causar.

Los humanos se congratulan de los avances técnicos, científicos y espirituales que nos han sacado de las cavernas. Si lo logrado ha sido a pesar de la mentira que ha traído muerte y destrucción, me pregunto que podría alcanzar el ser humano si en lugar de autodestruirse por beneficios efímeros con el arma de la mentira, un día sin mas, decidieran todos a una cambiar de arma y comenzar a utilizar la verdad, simplemente.

Lo más triste es que hay millones de seguidores de la mentira, que aún siendo conocedores que lo que se afirma es contrario a lo cierto y real alaban a esos líderes y los elevan a los altares de la gloria.

Los británicos fueron engañados o tienen conocimiento de causa que lo que votaron no es lo que les prometieron? Brexit si o no, lo que sí es cierto es que los votantes tenían información suficiente para valorar sus actos y las consecuencias de los mismos. También es cierto que las voces que se alzaron a defender este masivo harakiri lo hicieron con conocimiento de causa y para beneficio propio.

Muchos creyeron que este ejemplo de masivo autoengaño evitaría otros futuros que se avecinaban. Así se atrevió John Carlin, por mencionar uno, pocos días después del mal llamado referéndum. Pero no fue ni suficiente ni efectivo. Ahora los EE.UU. de Donald John Trump se ha lanzado a vivir con, para y de la mentira.

La movilidad de las noticias, los medios técnicos, nuestros modernos teléfonos y aparatos móviles nos hacen creer que estamos bien informados a una distancia de nuestros dedos. Lo estamos realmente?

En realidad hemos dejado de ser curiosos, somos conformistas y cómodos sin cuestionar la información que nos llega cada segundo. Vivimos en nuestras propias nebulosas donde creemos que todo es perfecto y lo extraño y extranjero es lo equivocado, lo malvado. La empatía es la gran ausente. Hemos olvidado calzarlos los zapatos del vecino, ejercicio muy sano para poder tomar mejores decisiones. Aún peor, estamos perdiendo el arte de la conversación. Dialogar, ejercitar nuestro mas valioso órgano, ese que no se ve pero que nos hace únicos, llamado cerebro. Hemos olvidado compartir, luego hemos dejado de existir.

Me quedo con mis locos bajitos, ellos sí saben compartir y conversar, incluso sin palabras!

Conversation entre hermanos

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