Sobre el trato con juristas, ayer como hoy, aquí y mas allá de tus fronteras, en este país como en cualquier otro

5429_Uhrforumde-Betreiber-Lukas-Zero-muss-sich-vor-Gericht-verantwortenNo conozco un mejor consejo para dar, que el siguiente: tenga cuidado de acabar en manos de la Justicia, ya sea usted mismo o su patrimonio. Evite en lo posible un proceso judicial y alcance un acuerdo, sea éste también conforme a Derecho; sacrifique la mitad del objeto en disputa, antes de que lo deje en manos de la interminable correspondencia. Deje sus negocios en orden, haga todo en vida, de manera que no deje en manos del azar la probable victoria en los tribunales. El desarrollo de la Justicia es en algunos países tan lento, que uno alcanzaría la edad de Matusalem para ver el desenlace de un proceso judicial, esperado y añorado por familias durante sus miserias y lamentos, donde los pícaros y escribanos sin piedad dividen sus patrimonios. En dichos procesos incluso la petición a los tribunales mejor razonada será declarada nula por una formalidad insignificante, proceso en el cual el más pobre deberá soportar que el vecino más rico le arrebate su herencia paternal, cuando encuentre un medio de establecer una traba con la que cambiar el sentido de documentos antiguos, o bien para que mediante la traba el oprimido no tuviera suficiente patrimonio con los que hacer frente a los inmensos costes necesarios para llevar a cabo el proceso judicial. Los profesores dejan sin pudor a sus imberbes alumnos que redacten sentencias determinantes para la vida y patrimonio del ciudadano, y otorgan el derecho a quien puede pagar la respuesta al caso en cuestión. Se debe ser precavido en la escritura, conversación, promesa y afirmación con personas instruidas en el Derecho, pues los juristas se adhieren a cada letra de una palabra; una prueba jurídica no es siempre una prueba para alguien con sentido común. La verdad jurídica es en ocasiones algo más, otras veces algo menos que la verdad común. Las expresiones jurídicas son no pocas veces interpretables de forma diferente a expresiones coloquiales, y la voluntad jurídica es frecuentemente lo contrario a lo que la gente denomina normalmente voluntad.

Por Adolf Freiherr von Knigge: Sobre las relaciones con la gente, Capítulo 6. Sobre las relaciones con gentes de cualquier condición en la vida civil.

Einen besseren Rat weiß ich nicht zu geben, als den: Man hüte sich, mit seinem Vermögen oder seiner Person in die Hände der Justiz zu fallen! Man weiche auf alle mögliche Weise jedem Prozesse aus und vergleiche sich lieber, auch bei der sichersten Überzeugung von Recht, gebe lieber die Hälfte dessen hin, was uns ein andrer streitig macht, bevor man es zum Schriftwechsel kommen lasse. Man halte seine Geschäfte in solcher Ordnung, mache alles darin bei Lebzeiten so klar, dass man auch seinen Erben nicht die Wahr-
scheinlichkeit eines gerichtlichen Zwistes hinterlasse. Denn der Gang der Justiz in manchen Ländern ist von der Art, dass man Methusalems Alter erreichen muss, um das Ende eines Prozesses zu erleben. Da schmachten dann ganze Familien im Elende und Jammer, indes sich Schelme und hungrige Skribler ihr Vermögen teilen. Da wird die begründeteste Forderung wegen eines kleinen Mangels an elenden Formalitäten für nichtig erklärt. Da muss der Ärmere sich´s gefallen lassen, dass sein reicherer Nachbar ihm sein väterliches Erbe entreißt, wenn die Schikane Mittel findet, den Sinn irgendeines al-ten Dokuments zu verdrehn, oder wenn der Unterdrückte nicht Vermögen genug hat, die ungeheuren Kosten zur Führung des Prozesses aufzubringen. Da lassen Professoren Urteile über Gut und Blut durch ihre unbärtigen Schüler verfassen und geben demjenigen Recht, der das Responsum bezahlt. Man sei äußerst vorsichtig im Schreiben, Reden, Versprechen und Behaupten gegen Rechtsgelehrte. Sie kleben am Buchstaben; ein juristischer Beweis ist nicht immer ein Beweis der gesunden Vernunft; juristische Wahrheit zuweilen etwas mehr, zuweilen etwas weniger als gemeine Wahrheit; juristischer Aus-druck nicht selten einer andern Auslegung fähig als gewöhnlicher Ausdruck und juristischer Wille oft das Gegenteil von dem, was man im gemeinen Le-ben Willen nennt.

aus Adolf Freiherr von Knigge: Über den Umgang mit Menschen, 6. Kapitel: Über den Umgang mit Leuten von allerlei Ständen im bürgerlichen Leben
(Freiherr von Knigge 1752-1796)

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